microtráfico

contrabando de ideas sobre música urbana

El momento de tomar partido

Las protestas en Puerto Rico, exigiendo la renuncia de Ricardo Rosselló, se deben a mucho más que la filtración de los ofensivos mensajes de chat del gobernador y su equipo. El problema viene arrastrándose hace mucho tiempo: lo que pasa ahora en las calles boricuas es una consecuencia del maltrato que el pueblo se cansó de tolerar.

El paraíso terrestre que nos alegra la vida con su música ha sido azotado por la naturaleza, pero también por la paupérrima gestión de los que tienen el poder. Cerca de tres mil personas murieron el 2017 por el huracán María, una cifra que, si bien responde a su magnitud (la más alta en la escala que mide los ciclones tropicales), también se debe a falencias estructurales cuyas raíces están en la política. Son las autoridades, finalmente, las responsables del desarrollo arquitectónico y de imponer estándares de construcción que tengan en cuenta las necesidades de una península con un largo historial de sistemas tormentosos.

Tras el huracán, que en el fondo no es el culpable de todo sino más bien el detonante de más de una década de hundimiento económico, la fragilidad de Puerto Rico quedó expuesta ante el mundo. Lo que está ocurriendo es una crisis humanitaria, digámoslo con todas sus letras porque no tiene otro nombre. Como siempre, los que están abajo en la pirámide social son los que peor la pasan. El ciudadano medio de la isla paga los platos rotos por toda la corrupción, la ineptitud en la administración de los recursos públicos, las malas políticas medioambientales, los arreglines que impiden mejorar servicios básicos como la red eléctrica, los planes fiscales de “austeridad” que no hacen más que precarizar la vida y el descuido de una Casa Blanca que dejó para el recuerdo la imagen de Donald Trump lanzándole papel higiénico a los damnificados.

Al ver lo que pasa en su tierra, Bad Bunny (que suspendió su gira para sumarse a las protestas) y otros referentes como el mismísimo Daddy Yankee decidieron actuar como líderes y tomar partido. Nada de ser neutros: ahora usan su fama para amplificar la voz de la gente que los puso donde están.

Así se hace.

Por Andrés Panes

19 de julio de 2019

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